
¿Sabías que hay dos tipos de profesiones en el mundo? Las profesiones en la que los expertos saben lo que hacen, y la otra, en la que los expertos no tienen idea de lo que hacen. En el segundo tipo, nadie fuera de la profesión, puede distinguir si los expertos saben lo que hacen. ¿Sabes tú, distinguir cuales pertenecen a cada tipo?
Imagina que vas a ver al doctor. Te sientes mal hace un tiempo. Tienes nauseas, tos, congestión, algo de fiebre y quieres saber que tienes. Antes de entrar tomas algo de agua, para calmar la tos y después pasas. Le dices al doctor “tengo fiebre y me siento mal hace días, me dan deseos de vomitar, y me duelen las articulaciones”. El doctor te escucha y después de mirarte te dice, “tienes que ingresarte, es posible que tengas Dengue, debes haberte contagiado en la calle debido a la epidemia”. ¿Crees que el doctor tiene la razón? ¿Por qué? Si me dices que el doctor estudió y por eso tiene la razón, entonces deberías analizar en que planeta vives. Es muy posible que hayas sido presa de un mal trabajo y te hayan (o te hayas) inventado una excusa para hacerte sentir mejor.
¿Porqué el doctor “pudo” haber cometido un error? Debido a la naturaleza humana y el tipo de profesión.
Las profesiones se distinguen por el nivel de complejidad y por quien juzga a los expertos. El primer tipo de profesión, suele ser más simple, y difícil de esconder un mal trabajo. El experto es juzgado por la realidad, por los resultados o por los clientes. El experto está obligado a hacer las cosas bien, sino, es penalizado. El segundo tipo de profesión, suele ser más compleja, dificil de asociar el esfuerzo al resultado y el mal trabajo se esconde más fácil. Los “expertos” son juzgados por otros “colegas”, no por los resultados. El experto puede hacer las cosas mal y, si le agrada a los colegas, no saldrá penalizado. La dinámica es diferente en cada caso.
Esta regla también tiene el lado opuesto. En el primer tipo de profesión, puedes desagradar a otros colegas y aún así salir beneficiado (aunque siempre es preferible no llegar a ese punto). En la segunda puedes hacer las cosas bien, y aún así salir penalizado, por desagradar a tus colegas o porque no saben si tu trabajo hizo alguna diferencia.
La academia es juzgada enteramente por otros académicos. Los burócratas son juzgados por otros burócratas. Y cuando la organización se hace muy grande, se vuelve difícil asociar el trabajo de la persona con el resultado real. Y aún así, muchas personas en ambientes como estos pueden tener grandes beneficios, sin nunca haber aportado nada a la sociedad. Y lo que es peor, pueden quedar sin ser penalizados por un mal trabajo o una mala acción.
El trabajo, no tiene que ver con la cantidad de horas que estás en él, tiene que ver con los resultados obtenidos. Mil horas de trabajo no te hacen más productivo, solo más ocupado.
Los plomeros no son juzgados por otros plomeros. Los dentistas no son juzgados por otros dentistas. Si alguno de ellos hace mal su trabajo, es seguro que su falta de competencia
se sabrá bastante rápido. Estos tipos de profesiones son juzgados por métricas y leyes (cómo en las matemáticas, las ciencas duras e ingeniería), o por el declive en la capacidad de ganar dinero u obtención de beneficios. Estas tienen un “mayor” incentivo para ser mejores (por supuesto, como todo en la vida, nada es garantizado, solo más probable).
¿Y que tiene eso que ver con el doctor?
¿Crees que la medicina es simple o compleja? ¿Crees que el médico es juzgado por ti o es juzgado por otros médicos? La realidad es que la medicina (y otras profesiones similares) son en extremo complejas, están ligadas al estatus y a los títulos, y son juzgadas principalmente por otras pensonas dentro de la misma organización. Una persona fuera del medio no puede saber si el experto ha hecho un buen trabajo o no.
En el ejemplo, el doctor estaba lidiando con una epidemia de dengue. La epidemia le hacía mantenerse alerta para los síntomas que fueran parte de la enfermedad. Cuando entraste por la puerta reconoció alguno de los síntomas y decidió (inconcientemente) que tenías Dengue. Este tipo de fenómeno se llama “anclaje”. Es un tipo de prejuicio cognitivo en el cual la persona recibe una información inicial y esta determina el cómo percibirá la información siguiente.
Después de eso el doctor empezó a escucharte y a examinarte. No te preguntó si tenías tos, no te preguntó si estabas congestionado. Solo escuchó y vió aquellos síntomas que pertenecían a la enfermedad de Dengue. A este fenómeno se le conoce como falacia de la Confirmación. Es la tendencia (inconsiente) del ser humano a ver información que confirma sus creencias y a obviar la información de las descarta. Esto es especialmente cierto cuando la creencia tiene una carga emocional fuerte, o cuando su ego se ve involucrado.
En este caso el doctor debía mirar por síntomas que descartaran su impresión inicial. Esta era la forma en que podía sobrepasar los prejuicios iniciales. La tos y la congestión podían ser síntomas de gripe, y podían haber descartado el dengue. Pero, debido a que la profesión es compleja, y a que no será juzgado por ti cuando reciba su salario, realmente no tiene muchos incentivos para realizar mejor su trabajo. Así que es posible que no lo realice bien.
Por supuesto, no todas las personas que están en estas profesiones tienen esas características. Hay algunas que realmente les interesa hacer bien su trabajo. ¿Cómo reconoces a estas personas?
Imagina que tienes que escoger entre dos médicos. Ambos tienen el mismo nivel en el hospital. Uno, tiene una cara afeitada, bien arreglado, te trata amablemente y las enfermeras le sonrien cuando pasa. El otro no se peina, tiene barba, te interrumpe cuando le hablas de cosas que no le interesan y las enfermeras (y especialmente otros médicos) lo saludan de mala gana. ¿A cuál escogerías?
Si pensaste en el primero, te diré que deberías prestar más atención al resto del blog. Recuerda, están al mismo nivel en el hospital. El primero pudo haber llegado a su estatus solo por caerle bien a las personas adecuadas, y su nivel de competencia pudo verse oculto entre la complejidad del sistema. En el segundo caso, si este hombre cae tan mal a la gente, si su imagen está tan desaliñada, ¿por qué está a la par del otro doctor? Solo puede ser porque tiene más habilidades y le gusta la idea de curar enfermedades, aunque al paciente no le guste su método. El segundo, “tiene”, que hacer bien su trabajo.
Aquel que no está arriesgando nada en su profesión, o su riesgo no está asosiado con un resultado positivo, no hará bien su trabajo. La virtud requiere de riesgo, la virtud es para quien tiene la piel en el juego. Las personas pueden aceptar desigualdad de ganancias si, y solo si, la persona ganando está arriesgando más que el promedio, y si el riesgo está asociado con un resultado positivo. Nunca dejes que la virtud pase desapercibida, o bonifiques un mal trabajo.
Dale aliento a los verdaderos expertos.




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