
Existen estafadores en todas partes, en todos los lugares y con todo tipo de vestimentas. Pueden tener un trabajo, ser vecinos tuyos o incluso ser parte de la familia, pero no significa que no se aprovechen de ti cuando lo necesiten. ¿Existe alguna forma de saber cuándo estamos siendo estafados?
Los pasos de una estafa
Aunque las tácticas de los estafadores son variadas, existen pasos básicos bastante frecuentes cuando van a dar algún golpe. Si estás frente a alguien y encuentras que realiza algunos de ellos, las probabilidades de que estés siendo estafado son altas. Estos pasos son:
Paso 1- Trata de conectar contigo: Tiene la misma cantidad de hijos que tú, tiene tú mismo trabajo, sufre los mismos problemas, tiene los mismos enemigos. Te alaba tu inteligencia, tu honestidad, tu ética de trabajo.
Trata de alabar a tu ego y ponerse de tu lado, así baja tus defensas.
Paso 2- Te llena de incertidumbre: Te hace propuestas complicadas, te lleva aparte del grupo, te dificulta la consulta con otras personas. Te habla en exceso para confundirte.
Bajo ese estado eres más susceptible, buscas explicaciones y seguridad, lo cual lleva al paso 3.
Paso 3- Resalta su autoridad en el tema: Te dice la experiencia que posee, sus títulos, se refiere a alguna otra autoridad que los respalda, se refiere a leyes, normas y fuentes que no existen o a las cuales tienes poco acceso. Te habla con confianza absoluta. Siempre te dice que él no gana mucho o nada con el tema.
La confianza que muestra y las razones que te da te tranquilizan. Te hacen confiar y aceptar lo que te dice.
Paso 4- Te apura a tomar una decisión: Te reduce el tiempo y las opciones para tomar la decisión. Te hace ver la oferta como única.
Este es el momento en que terminas comprando lo que te venden. Debido a la supuesta escases de la oferta pones un precio excesivo o te apuras en tomar la decisión sin pensarla realmente
Paso 5- Maneja tu atención: Si te ve muy dudoso trata de manejar la atención para insertarte en el paso 1 o 2. Esto puede ser estando de acuerdo con algo de lo que dices para poder conectar contigo y volver a iniciar el proceso, ó darte demasiadas opciones para causarte incertidumbre y volver al paso 2.
Ejemplos de Estafas
Para poner las cosas en contexto y que veas como estos pasos pueden tener lugar te voy a poner dos ejemplos de estafas realizadas por uno de los más grandes estafadores de todos lo tiempo, el señor Victor Lustig (1890-1947). Era un estafador locuaz y encantador, con fluidez en varios idiomas.
Las dos estafas más conocidas de Lustig fueron, “la máquina de hacer dinero” y la “venta de la Torre Eiffel”. En cada caso analicemos como empleó los pasos descritos.
La máquina de hacer dinero
Paso 1 – Llega en un Rolls-Royce conducido por un chofer japonés a algún lujoso hotel donde se encuentra la posible víctima. Crea un misterio alrededor de su persona y no intercambia palabra con nadie. Todo el mundo se pregunta sobre el misterioso caballero y todos quieren intercambiar con él.
Lustig selecciona a la víctima basado en su inseguridad, insatisfacción o desdicha. Si la persona tiene ansias de ser grande, de ganar dinero, de ser reconocido eso lo hace la víctima perfecta. Para sorpresa de la víctima, Lustig se dirige hacia él (o ella) y empieza a entablar conversación. Se presenta como el “Conde” Victor Lustig, habla varios idiomas y es de buenas maneras. Todo esto hace sentir muy honrada a la víctima, llena su ego y baja la guardia. (El uso del título de Conde ayuda en el paso 3)
Paso 2 – El “Conde”, que es muy reservado, le pide a su víctima hablar en otro lugar porque no le gusta ser molestado. Así, de forma aislada, después de hablar, y sobre todo, hacer hablar a su víctima, indaga en la vida financiera de la víctima. Esta le confiesa que su negocio o vida no anda bien (razón por la que fue elegida). Lustig le “confiesa” que también tenía problemas financieros pero que había encontrado una “solución”, una “máquina de hacer dinero”.
La expresión suena rara y la persona se siente consternada. Acto seguido le pregunta “¿Usted falsifica dinero?”. A lo que Lustig replica que gracias a un proceso químico “secreto” y “muy complicado” su máquina podía duplicar cualquier papel moneda con absoluta fidelidad. Se ponía un billete de un dólar y salían dos idénticos y “auténticos” a las seis horas. Le cuenta la historia sorprendente de cómo la habían inventado un grupo de personas expertas con propósitos gubernamentales y de cómo él logró conseguirla.
Toda la historia hace entrar en un estado de curiosidad e incertidumbre a su víctima, la cual ahora necesita que le muestre como funciona.
Paso 3 – Lustig después de mucha insistencia lleva a la víctima a su habitación, y aún más aislado le muestra una magnífica caja de caoba, con ranuras, manivelas y diales. La víctima observa como Lustig inserta un billete de un dólar y “a la mañana siguiente” extraía dos billetes, aún húmedos por las sustancias químicas.
Le empieza a explicar detalles técnicos complicados de cómo funciona la máquina. Como su posición de Conde le permitió acceder a las personas que la inventaron. La historia la dice con mucha convicción y emoción en sus palabras, así que su víctima empieza a creerle. Lleva los dos billetes al banco y se los aceptan como genuinos lo cual aumenta su exitación.
Paso 4 – La víctima le pide que le venda la máquina, y le ofrece una gran suma. Lustig se muestra reacio, le dice que esa máquina es única en su tipo y que si la vende no la podrá recuperar. Además, no puede vendérsela a un(a) “amigo(a)”. La víctima sube el precio y Lustig accede diciendo “bueno, supongo que lo que usted me paga no tiene tanta importancia, después de todo lo recuperará en pocos días”. Le hace jurar que no le dirá a nadie de la máquina y se va con el dinero. Tiempo después la víctima se da cuenta del engaño y por lo general no reporta a la policía porque su orgullo no puede aguantar el hecho de que lo hayan estafado.
Paso 5 – En una ocasión Lustig estafó a un sheriff. Este no aceptó que lo estafaran y lo rastreó hasta un hotel en Chicago. Cuando Lustig abrió la puerta de su habitación con toda calma le dijo “¿Cuál es el problema?” El sheriff empezó a maldecirle y a amenazarle con un arma, diciéndole de que le había estafado con la supuesta máquina que no funcionaba.
Lustig, mostrándose sorprendido le dice, “¿Cómo que no funciona? ¿Está usted seguro de haberla manejado bien?”. “Hice exactamente lo que usted me indicó”, contesta el sheriff. “No, algo debe de haber hecho mal”, replica Lustig. Y mientras iban hablando y hablando el sheriff iba dudando cada vez más y el arma iba bajando poco a poco.
Luego Lustig empezó a darle explicaciones técnicas complicadas sobre cómo manejar la caja apropiadamente, lo cual volvió al sheriff menos seguro de sí mismo y discutía cada vez con menos convicción. “Mire – le dijo Lustig al fin – Le devolveré ya mismo su dinero. Además le daré instrucciones por escrito sobre cómo manejar la máquina e iré a verlo a Oklahoma para asegurarme de que funcione correctamente. No puede fallar”. El sheriff accedió de mala gana.
Lustig sacó un fajo de billetes y se los entregó, al tiempo que le aconsejaba relajarse y pasar un fin de semana divertido en la ciudad. El sheriff se marchó. A los días siguientes, en el periódico había una breve nota que informaba el arresto, el juicio y la condena del sheriff por circular billetes falsos.
La venta de la Torre Eiffel
Paso 1 – Seis comerciantes de chatarra de París reciben una nota “oficial” (producida por un falsificados) para una reunión “confidencial” en el Hotel de Crillon, uno de los más prestigiosos de la antigua hotelería de París, para discutir un acuerdo de negocios posible. La invitación les parece rara pero los comerciantes se sienten muy honrados de haber sido objeto de una invitación de ese tipo.
Cuando llegan al hotel, Lustig se presenta como el Subdirector General del Ministerio de Correos y Telégrafos (título que le serviría en el paso 3). Además les dice que han sido “seleccionados” entre un grupo grande de comerciantes del país por su tremenda fama de empresarios honestos. Estos empiezan a sentir su ego por las nubes.
Paso 2– Después de servir bebidas, Lustig les dijo “Señores, este es un asunto urgente que exige absoluta confidencialidad. El gobierno tendrá que demoler la torre Eiffel”. Los comerciantes se quedan atónitos, recuerdan que el periódico había salido recientemente un artículo de los altos costos de mantenimiento de la torre.
Lustig les dice que la torre exigía urgentes reparaciones, pero que los costos de mantenimiento habían subido tanto que eran incosteables. Debido a que la torre había sido levantada para la Exposición Mundial de 1889 ya carecía de objetivo el mantenerla. Así que, según les dijo, era un momento de crisis fiscal y dió otras muchas explicaciones complicadas. Además, los parisienses consideraban la estructura algo ofensiva a la estética, por lo cual el gobierno consideró que debería ser vendida como chatarra.
Paso 3 – Como Subdirector General del Ministerio de Correos y Telégrafos, Lustig estaba encargado de realizar la transacción. No obstante, la misma no debía ser del conocimiento público por el momento, pués podría ocasionar un problema de relaciones públicas, por lo cual les pidió el más absoluto silencio. Cada participante le debía mandar a su dirección en el Hotel la oferta de la cifra por la cual querrían comprar la torre. Al final el estado seleccionaría la más conveniente.
Les entregó unas hojas que mostraban el membrete del ente estatal; en ellas figuraban las cifras correspondientes al proyecto, como el tonelaje de metal de la torre. Los comerciantes agrandaron los ojos cuando calcularon cuanto podían ganar con la chatarra de la torre. Luego Lustig los condujo a una limusina que los aguardaba delante del hotel y los llevó hasta la torre Eiffel. Tras presentar un “pase oficial”, los guió por la construcción, matizando la visita con divertidas anécdotas.
Paso 4 – Al final de recorrida, les agradeció y les pidió que, en el término de cuatro días, le hicieran llegar las ofertas a su suite del hotel. El término era muy poco para la cantidad de dinero que tendrían que ofrecer pero Lustig les recordó que era una situación complicada, y que había mucha premura. Después de enviadas las ofertas, y después de varios días, uno de los comerciantes fue “seleccionado” y notificado que su oferta había ganado la licitación y que, para asegurar la venta, debía presentarse en la suite del hotel en dos días, con un cheque certificado de 250000 francos (el equivalente a 1000000 de dólares), que era la cuarta parte del precio total de la torre. Cuando hiciera la entrega del cheque recibiría los documentos de la propiedad de la torre.
Paso 5 – El comerciante estaba muy entusiasmado porque pasaría a la historia como la persona que demolió la torre Eiffel. Pero cuando llegó al hotel empezó a dudar ¿Por qué tenían que encontrarse en un hotel, y no en un edificio gubernamental? ¿Por qué nunca había tratado con otros funcionarios del gobierno? ¿Era aquello una estafa?
Mientras Lustig hablaba sobre las medidas que deberían tomarse para demoler la torre, el comerciante estaba considerando echarse para atrás. Pero de momento Lustig cambió de tono. En vez de hablar de la torre empezó a hablar de su bajo salario, de que su esposa insistía en comprar más ropa cara y lo poco que le reconocían dentro del gobierno. El cambio de tono sorprendió al comerciante y trató de hallarle explicación.
El comerciante comprendió que Lustig le estaba pidiendo un soborno. Por lo cual pensó que debía ser en efecto un funcionario del gobierno, ya que con los que había lidiado eran todos unos corruptos. Más tranquilo, el comerciante sacó algunos billetes y se los puso en el bolsillo a Lustig, y luego le entregó el cheque. Este entregó a su vez los documentos de propiedad y un boleto de compra y venta bastante imponente.
Tiempo después el comerciante se dio cuenta que la venta no fue real, que no existía ningún Subdirector Lustig y había sido estafado por 250000 francos más una suma dada directamente a Lustig. Nunca denunció el caso a la policía, su orgullo no se lo permitía, no soportaría la humillación.
Conclusión
No podemos protegernos del peligro si no lo conocemos. En estos tiempos modernos los estafadores tienen muchas caras y profesan ganancias con muchas “máquinas de dinero” y muchos “monumentos antiestéticos a demoler”. Si escuchas una oferta demasiado buena para ser real, seguramente así es. Así que cuando suceda, regresa a la lista. Si detectas más de dos pasos es muy probable que estés frente a un estafador. Ten siempre en cuenta que las máquinas de hacer dinero no existen y que la realidad no es perfecta, no seas una víctima más.





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